Todo comenzó con una decisión insignificante, encontrar un juego para pasar un fin de semana menos
aburrido, Violeta, estaba bostezando debajo de un árbol grande, rogó por alguien que viniera animarla y ahí
estaba él, un niño vestido de colores llamativos, estaba jugando como a una especie de guerra espacial.
Extrañada, le pregunto, porque andaba jugando solo y él contestó:
-No necesito a otras personas para divertirme, lo mejor del juego, sucede en la imaginación.
Ella le contestó:
-Ok explícame a que estas jugando, yo también quiero.
Cuando él le explicó, ella quedó fascinada por la imaginación del chico, jugaron durante horas, ya por la tarde,
él le dice a Violeta:
-Oye gracias por jugar conmigo, es la primera vez, que me han acompañado a jugar, la mayoría me
considera un bicho raro
-No te preocupes, me pareces alguien muy tierno, para mi jamás serás un bicho raro.
El se sonrojo y sintió una sensación punzante en el estómago, estaba sintiendo algo por ella.
Violeta estaba feliz, al fin había conseguido un compañero con quién jugar, aunque en el fondo intuía que algo
no iba bien.
Al día siguiente, se volvieron a encontrar, con ella preguntando insistentemente, que iban a jugar y a él se le
ocurrió una idea novedosa.
-Juguemos a la familia, yo seré el esposo y tú mi esposa- dijo el
Ella lo miró y arqueando la ceja preguntó.
-Pero… Esto es solo un juego, ¿verdad?
-Por supuesto – contestó, aunque en su interior quería que fuera de otro modo
Él estaba convencido que de esa manera la iba a enamorar, pero la realidad nunca lo prometió así
Ellos imitaban lo que haría una pareja, cocinaban, salían a “trabajar” y todas esas cosas, sin embargo, después
de un tiempo, el chico empezó actuar extraño, quería abrazarla, darle besos en la mejilla y agarrar su mano, ella
se sintió muy incómoda.
Trataba de alejarlo y él volvía a intentar, después de un rato, Violeta se cansó y exclamó:
-¿¡Oye cuál es tu problema?!, llevo todo el día tratando de apartarte, pero tu no captas el mensaje, has
actuado raro todo el día, ¡dime ya que tienes!
-Pero si solo estábamos jugando- se justificó el
-No es algo más, dime la verdad, ¿te gusto o algo por el estilo?
El muchacho se quedó callado y volteo a ver a otro lado avergonzado y completamente rojo, Violeta no
necesitaba nada más había entendido todo, molesta y sin pensar muy bien sus palabras protesto:
-¿¡Acaso tu estas loco!?, es nuestro segundo día de conocernos y ya crees que yo siento algo por ti, eres
muy infantil, la verdad es que estaba usándote, para salir de este aburrimiento que me estaba
enloqueciendo, además yo jamás saldría con niño gordo que escoge su ropa, tan pobremente , ¡Ya
lárgate!
El salió corriendo y llorando, las palabras de Violeta, lo habían afectado, Violeta se había quedado sola,
pensando en todo lo que había hecho, pensó que de pronto se le había pasado la mano, pero aún estaba molesta
como para hablarle a quien hasta esos momentos había sido uno de los pocos amigos que ella no había alejado.
Durante la siguiente semana su amigo no había vuelto a salir, algo había cambiado desde esa última
conversación, intento escribirle, llamarlo por la ventana, él no contestaba, ella ya estaba preocupada.
Un día mientras estaba regresando de comprar unas cosas, Violeta vio a la mamá de su amigo y esperando
encontrar respuestas se acercó a preguntarle qué había pasado con él.
La mamá la vio de arriba abajo y exclamó:
-Entonces tu eres la niña que le rompió el corazón a mi pequeño William , me preguntaba cuando ibas a dar la
cara, ¿Sabes lo mucho que se ha distanciado de mi? , desde que fuiste tan cruel con el
-Quiero disculparme con él, no fue la manera de hablarle, me siento terrible.
-Jum, deberías sentirte así, por más que no sientas lo mismo que él , no son maneras de hablarle a un amigó
-¿Sabe dónde está ahora?- inquirió Violeta
-Dijo que se iba a recostar un rato que estaba cansado
-¿Acostarse a medio día?, con lo enérgico que es, algo anda mal con William, señora hay que volver con el .
-Los jóvenes hacen de todo un drama, bueno vamos rápido pues, ya verás que no es nada grave.- contestó
despreocupadamente la señora
Cuando ambas volvieron encontraron a William sentado en el ventanal de la casa, apunto de tomar una decisión
qué no tenía marcha atrás.
-¡¿William por dios que estás haciendo!? – gritó la madre.
-Ya es tarde para mí mamá, todos a quien considero amigos se alejan de mí y a una de las chicas más
lindas que he conocido le causó asco, no quiero seguir viviendo ignorado toda mi vida.- dijo con
desaliento William
-William para, he venido a hablar – intervino Violeta .
El inmediatamente se volteó, vio a Violeta y empezó a sollozar.
-Violeta, ¿Qué está haciendo aquí?, pensé que no querías volverme a ver.
-William, por favor no hagas ninguna locura, escúchame , fue un error todo lo que dije es día y me siento
terrible por habértelo dicho así, yo sé que te sientes solo y créeme que me siento igual, puede que no me
gustes, pero nuestra amistad fue real, créeme que si, me gustaría seguir jugando contigo, si aún me lo
permites.
William respiró profundo y llorando desistió de lanzarse por la ventana, corrió a los brazos de su madre y lloro
pidiendo perdón
Ambas lo abrazaron fuertemente , la tormenta había pasado.
Después de ese día ambos chicos, acordaron seguir como amigos y no dejar que sus malos pensamientos los
guiarán William aprendió que en la vida no le va agradar a todo el mundo, pero que los amigos que lo querían
siempre lo iban a demostrar y así mismo Violeta entendió ese día el daño que podían hacer sus palabras y que
es mejor hablar sobre sus sentimientos con la otra persona, antes de considerarlos un simple juego.


Angel Nicolas Espinosa Jurado